chango

Cuántas veces no hemos escuchado esta frase a la hora que las señoras se sientan a tomar el café a explicar las habilidades de sus hijos y el posible camino que habrán de tomar sus vidas al empezar una carrera.

Yo mismo lo experimenté (y estoy seguro que alguna vez ustedes también).

La semana pasada una señora me preguntó sobre la carrera de Diseño Gráfico, pero en una manera difícil de encontrarle gracia. Resulta que los DISEÑADORES estamos catalogados en un nivel muy extraño de profesión, al menos ante los ojos de nuestra cominudad en general.

Los barrios entre los que me desenvuelvo son, generalmente, de gente de pocos o muy escasos recursos económicos, esto de alguna manera pudiera significar algunas carencias culturales (o diferencias en éste caso), generando así problemas de comunicación y necesidad de seguir reforzando (de cualquier manera) su estatus quo dentro de su propia comunidad dentro de esta sociedad.

Y todo esto para decir que la señora que me preguntó no es de ninguna manera una ignorante ni mucho menos una tonta o cobarde; todo lo contrario. De hecho se animó a preguntarme de qué trata la carrera de Diseño Gráfico (o Diseño de la Comunicación Gráfica, como en la UNLA de Morelia). Pero lo que sí es difícil de asimilar es cuando dicen “…es que mi hija(o) sabe dibujar muy bonito y pos le interesa estudiar Diseño… y eso es como pa la tele no? (o en el caso de la señora: “… para hacer invitaciones en serigrafía?”).

Imagínense si esto hubiera pasado con… no sé… mi hermano que estudia Medicina: “… y eso es como pa saber darle pastillas a la gente no? y pa saber inyectar…”

¡Está bien está bien! A veces los diseñadores somos unas DIVAS y no queremos que nuestro nombre se ensucie con cosas del nivel de las escuelas que se anuncian en la TV… pero hacemos poco o nada para remediarlo.

Bueno. Para empezar es muy difícil que alguien hable así de una profesión que amo y odio con tal polaridad y pasión. Aún así hay que tener temple y paciencia para relatar de manera sencilla a quien pregunte sobre nuestra carrera, los sostenidos y bemoles de una carrera como la nuestra.

– Mire señora – comencé a explicar -una carrera como la mía no es fácil, tal como Medicina, Arquitectura, etc. e igual de cara como las que acabo de mencionar. Hay que tener muchísima paciencia y dedicación, leer como desesperado (OJO: LEER ES ENTENDER y tiene que ser con gusto… si no no sirve) y empezar a investigar sobre la carrera (que sería algo así como el primer paso)-

-La verdad es difícil de agarrar, pero hay poca chamba al principio, muy poca. Todo depende de el temple y vocación que su hija tenga pa seguir en la carrera…- después pasé a lo de los costos de las universidades que conozco y a cosas de esas.

Todo esto me remontó a una clase en especial de Tipografía I (con la adorable maestra Alejandra).

Era el primer día de clase y yo acababa de entrar a la carrera (tomando clase con 2do semestre porque 1º no se abrió). Todos tuvieron que ponerse de pié, decir su nombre, de dónde vienen, a donde van y porqué se inscribieron a la carrera de DCG.

Varios compañeros explicaron que les gustaba mucho dibujar, que les gustaba la animación, ver la tele, etc.

A lo largo de toda la carrera me ha tocado ver gente (muy sus broncas) que tiene otras pasiones muy diferentes a la carrera de diseño. He visto gente que termina saliéndose para ser torero, ilustrador, músico, retratista, pintor, motociclista, policía federal de caminos, actriz, etc.

Lo que siento es que hay poco conocimiento de la carrera. No se sabe a que se dedica un diseñador, ni tampoco en qué se puede especializar, mucho menos en qué casos se pueden requirir los servicios de uno. En las escuelas preparatorias se les dá mucha publicidad de universidades: que administración, comunicaciones, diseño, arquitectura, relaciones comerciales internacionales, psicología, sistemas computacionales, materiales para construcción, hotelería y turismo, etc etc etc etc.

Se les dá un folleto que, con palabras rebuscadas, se pretende dar a entender el perfil del candidato y el del egresado, así como el plan de estudios. Pocos en realidad se definen por una carrera hasta que han cumplido una edad cercana a los 18 o 19 años, mientras tanto pueden haber entrado a alguna carrera nada más porque hay chicas guapas o porque ahí se fueron todos los cuates.

El punto es que: no es malo que entre gente que termine fuera de las líneas de los diseñadores, lo que es común (Y NO DEBERÍA) es que entren a una carrera que realmente no conocen.

Si alguna vez les preguntan sobre Diseño, no tengan miedo en abundar sobre el tema. Les aseguro que en la medida que nuestra carrera sea conocida por lo que hacen los buenos diseñadores, no porque “mi logo ya salió en la tele…” (yo trabajé para la TV un tiempo y es una basura de trabajo) la gente entenderá el porqué de la importancia de nuestra humilde e incomprendida carrera (nótese un cierto aire de ironía en estas últimas letras).

Aburrrrrrrrrr